sábado, 9 de octubre de 2010

¿QUIÉN ES USTED?


Entre deudas y amenazas van los profes a su sitio de trabajo, pero no trabajan. Hablan de lo mal que va el asunto, pero deciden no hacer nada. Critican la posición de sus estudiantes, pero no los animan, ni los convidan, no son iguales. Promueven marchas, pero se disfrazan de partidos políticos. Intuyen el mal que está por venir, pero no saben cómo entenderse y menos cómo defenderse. Se confunden entre los que están a favor, los que están en contra y los que les conviene que todo sea una vil confusión. Se creen los cuentos de camino, o se los inventan. Le temen al coco y no lo admiten. ¿A dónde va nuestra educación profe?

Entre amenazas e indiferencia reprimida se duermen los estudiantes. Hacen de internet su arma de expresión y cuando deben reunirse, hablar, decidir, y accionar, se escudan y se victimizan. O hacen de la violencia su costumbre. Imponentes. Impotentes. Infértiles. O se venden, a pesar de los males (nada es perfecto), creen que siendo parte de un todo tendrán más fuerza, creen que el precio de obedecer es el más bajo si por lo menos algo le pueden sacar al bloque, al partido. O no se venden, creen en su posición (todo es perfecto) y la costumbre de creer que su jefe tiene la razón les da el espaldarazo que legitima sus acciones. O los que se vuelven invisibles, se catalizan, se sonrojan, y murmuran que ellos no saben nada, que sólo quieren graduarse y ya, empeñados en que la suerte de su futuro dependerá de terceras voluntades, cuando en realidad, ser docente es ejercer la propia voluntad para cambiar las cosas.

Esto no es literatura, pero tampoco es la verdad. Todo lo aquí escrito es enteramente supositorio, y ya ud sabe qué ojo lee los supositorios.

Costumbres, costumbres, costumbres, que cuando se vuelven un vicio no hay quien contradiga a la realidad, y si alguien lo hace, y denuncia el vicio hecho costumbre, está loco, está enfermo, no hay que creerle, hay que cuidarse. Es un peligro.

Cuenta el cuento que el ser humano es una animal de costumbres. Y basta con fijarse un poco en ciertos cuadros (in)humanos para comprobarlo. En todos estos siglos seguimos llorando y riendo al mismo tiempo. Odiando y amando. Sin ánimos de jugar a ser jueces, o jugándolo adrede, nunca han faltado en nuestras vidas motivos de asombro, situaciones, escenas, cuadros o historias que superan a la misma realidad. Para qué ejemplificar, si practicas la gimnasia cerebral recordando por tu cuenta tu historia increíble, vivida en primera o tercera persona, lo comprobarás.

El punto es el siguiente, esta es una de las historias. “Mutatis mutandis (cambiando lo cambiable)” decía un profesor de filosofía de la UCV.

¿Se imaginan que Venezuela fuese gobernada más de 100 años, por unas personas que dijeran ser incluyentes pero insultan y persiguen a sus oponentes… que dijeran que representan a la mayoría y que respetan a las minorías, siempre y cuando esas minorías se enfilen con ellos, ya que para la que se vuelva crítica, está decretada la muerte, tu silencio entre sus acusaciones… que dijeran que algo se llama así como ellos insisten en que se llame, y no como aquello que siempre fue, empeño fallido de legitimar sus abusos… que dijeran que aceptarán la derrota, pero no la de ellos… que dijeran que sus principales ideales son personas muertas que difícilmente podrían zafarse de los aprovechadores de turno, y un largo panteón de celebridades vivas que no se atreven a criticar las patas cojas, los absurdos y las contradicciones de quienes detentan el poder, porque si lo hacen, o no los escuchan (caso de Luis Britto García), o los clasifican con su otro bando, el de los traidores… que dijeran que sus valores son la vida, la humanidad, el respeto, la inclusión, la defensa de los necesitados, la conservación del ambiente, la solidaridad, y la paz sin aprobar el examen a su gestión en materia de seguridad, de educación, de aceptación de críticas y de rectificación, y sobre todo, de respeto por las ideas distintas a sus propuestas…?

¿Acaso piensan dormidos en que otros se opondrán y cumplirán con imponer el verdadero orden de las cosas? ¿Y cuál es ese verdadero orden? ¿El orden en el que nadie se pone de acuerdo y todos quieren su parcela de poder perdida? ¿El orden en que algunos no existen sino para sostener a los otros? ¿El orden del descalabro en nombre del régimen anterior? ¿El orden de la misma dominación que prometieron combatir?

¿De verdad creen en que todo cambia gracias a que otros toman las decisiones de lo que nos conviene sin preguntárnoslo?

Entonces, a qué jugamos Sras. y Sres. docentes*… ¿QUIÉN ES USTED?



*al emplear docente en esta línea se incluye a todos quienes ejercen la docencia, graduados o no.

Reuerde Palestina, Afganistan...