Siempre me ha parecido tan hipócrita que el DÍA INTERNACIONAL DE LA PAZ sea cada 1ro de enero. Al menos, de este lado del mundo, los regidos por el calendario gregoriano solemos estar dormidos o rumbo a alguna parte (fiesta, playa, etc.) con la conciencia in off
¿Llegó la paz a a PALESTINA? ¿Le llegó a IRAK? ¿AFGANISTAN? ¿Los países de centro américa? Ni en mi calle hay paz. Ni en mi cabeza hay PAZ.
Me vacilaba este video y pensaba, lograron algo estos señores con su canto? La guerra sigue. Pero estoy seguro de que si no existiera gente como esta, que grita, que canta, que aplaude a favor de la PAZ, este mundo sería el vago recuerdo de algún dios camino a la nada.
Creo que el día internacional de la PAZ debiera celebrarse otro día, tal vez un 21 de junio, uno en el que verdaderamente podamos encontrarnos en todas las plazas de todos los países aquellos que gritamos, cantamos y aplaudimos necesitando la PAZ.
Así como aquel gallo que cantaba, gritaba, aplaudía en PALESTINA en medio del bombardeo nocturno, imponiéndose al estruendo.
viernes, 30 de enero de 2009
¡GIVE PEACE A CHANCE! by john lennon, by the people
martes, 20 de enero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
ISRAEL
Diciembre 31, 2008 by José Saramago
No es el mejor augurio que el futuro presidente de Estados Unidos repita una y otra vez, sin que le tiemble la voz, que mantendrá con Israel la “relación especial” que une los dos países, en particular el apoyo incondicional que la Casa Blanca dispensa a la política represiva (represiva es decir poco) con que los gobernantes (¿y porqué no también los gobernados?) israelíes han venido martirizando por todos los modos y medios al pueblo palestino. Se a Barack Obama no le repugna tomar su té con verdugos y criminales de guerra, buen provecho le haga, pero que no cuente con la aprobación de la gente honesta. Otros presidentes colegas suyos lo hicieron antes sin necesitar otra justificación que la tal “relación especial” con la que se da cobertura a cuantas ignominias fueron tramadas por los dos países contra los derechos nacionales de los palestinos.
A lo largo de la campaña electoral Barack Obama, ya fuera por vivencia personal o por estrategia política, supo dar de sí mismo la imagen de un padre dedicado. Eso me permite sugerirle que le cuente esta noche una historia a sus hijas antes de que se duerman, la historia de un barco que transportaba cuatro toneladas de medicamentos para socorrer a la población de Gaza en la terrible situación sanitaria en que se encuentra, y que ese barco, Dignidade era su nombre, ha sido destruído por un ataque de fuerzas navales israeliés con el pretexto de que no tenía autorización para atracar en sus costas (creía yo, ignorante redomado, que las costas de Gaza eran palestinas…) Y que no se sorprenda si una de las hijas, o las dos a coro, le dicen: “No te canses, papá, ya sabemos qué es una relación especial, se llama complicidad en el crimen”.
POR JOSÉ SARAMAGO.
Diciembre 31, 2008 by José Saramago
No es el mejor augurio que el futuro presidente de Estados Unidos repita una y otra vez, sin que le tiemble la voz, que mantendrá con Israel la “relación especial” que une los dos países, en particular el apoyo incondicional que la Casa Blanca dispensa a la política represiva (represiva es decir poco) con que los gobernantes (¿y porqué no también los gobernados?) israelíes han venido martirizando por todos los modos y medios al pueblo palestino. Se a Barack Obama no le repugna tomar su té con verdugos y criminales de guerra, buen provecho le haga, pero que no cuente con la aprobación de la gente honesta. Otros presidentes colegas suyos lo hicieron antes sin necesitar otra justificación que la tal “relación especial” con la que se da cobertura a cuantas ignominias fueron tramadas por los dos países contra los derechos nacionales de los palestinos.
A lo largo de la campaña electoral Barack Obama, ya fuera por vivencia personal o por estrategia política, supo dar de sí mismo la imagen de un padre dedicado. Eso me permite sugerirle que le cuente esta noche una historia a sus hijas antes de que se duerman, la historia de un barco que transportaba cuatro toneladas de medicamentos para socorrer a la población de Gaza en la terrible situación sanitaria en que se encuentra, y que ese barco, Dignidade era su nombre, ha sido destruído por un ataque de fuerzas navales israeliés con el pretexto de que no tenía autorización para atracar en sus costas (creía yo, ignorante redomado, que las costas de Gaza eran palestinas…) Y que no se sorprenda si una de las hijas, o las dos a coro, le dicen: “No te canses, papá, ya sabemos qué es una relación especial, se llama complicidad en el crimen”.
POR JOSÉ SARAMAGO.
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Reuerde Palestina, Afganistan...
