Frente a la encandilante pantalla de su monitor pasó días, meses enteros tratando de descifrar la realidad que le acogía. Cuando introdujo la palabra “realidad” en el buscador las páginas contentivas de información se volvieron infinitas. Filósofos, seudo filósofos y demás seudos, políticos, periodistas, estudiantes de bachillerato o preparatoria, amas de casa, astrólogos, brujos, satánicos, biólogos, antropólogos, economistas y un largo etc. trataban de definir y elucubrar con sendos ensayos o trabajitos para dummis lo que era la realidad. Tras meses de encierro leyendo en su pc y con los ojos sancochados, decidió que ya tenía más o menos una idea de lo que para los otros significaba la realidad.
Extrañamente, uno de esos tantos escritos lo remitía a textos antiguos, manejados desde los sumerios y versionados por el resto de las civilizaciones que les siguieron, en los que trataban la realidad como un todo, y así, pensando según la óptica de cada grupo humano, leyó sobre historia de esas civilizaciones, su economía, su cosmología, sus prácticas religiosas, sus culturas en fin, y determinó que no era suficiente. Sin olvidar su propósito, introdujo en el buscador “política”, por lo que debió reconstruir los significados de Aristóteles, repasar la historia de los chinos y de un centenar de naciones más que habían intentado fórmulas de control sobre el resto de sus conciudadanos para entender que, se trataba y que siempre se trató de el dominio del hombre sobre el hombre.
La historia de la humanidad devoró noche a noche, y ella a él. Guerras, descubrimientos, invasiones, amoríos, declaraciones, todo lo fue royendo frente a su computador. Las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki lo devastaron, pero siguió en su empeño por descubrir lo que significaba la realidad que le circundaba. Finalmente, un hombre que duró en el poder de una pequeña isla por 48 años, otro hombre que cambió el color de su piel y amaba demasiado a los niños, otro que mantuvo a su hija oculta en el sótano de su casa mientras le hacía hijos durante 24 años…
Transcurridos unos cincuenta años desde que se inspiró para tratar de cambiar el mundo, Ivan pensó que era demasiado tarde, y que las más de las veces, poco hubiese podido lograr. -Estamos locos respondió, y la voz repitió –No, tú estás loco. Eres todos. Eres tu realidad, estamos locos, no, tú estás loco, eres todos, eres tu realidad, estamos locos, no, tu estas loc