jueves, 7 de mayo de 2009


Que esperabas de los demás
si todos corren a guarecerse
dado el mínimo aleteo.
¿Cuando deja de trabajar la muerte?
A quien de deja de llevarse mientras
voltea de soslayo
indiferente
sobre mis hombros.
Las cúpulas que sobre ti han bailado
¿han pasado en vano?, por mas que intentes
demostrar lo contrario, cada decisión tomada
cada respiro, cada huella dejada
no es más que la repetición de tu primer
gesto al nacer, gesto dolor, gesto evasivo.
Puedo juntar palabras, suspiros, flores,
para cifrarte silencios contundentes,
amago colores, brisas, vértigos
que sobrevuelan tus sienes sin poderte
hendir, retornando al viejo ciclo
del golpe seco tras la caída en busca
del espejismo al que me ata la razón.
¿Importan las señas que utilice para mendigar?
Aún y cuando hablemos de los mismos
signos, siempre a un paso de la trascendencia
reconociéndonos en el espejo de lo cotidiano
te escurres cual deseo agobiado por pensamientos
ascéticos. Me voy, mas tú te quedas
porque me obligo a llevarte conmigo.
No será mi trabajo quitar el cerrojo,
sentado espero por traspasar te miro
sobre mi hombro mientras hago mi trabajo.


lm.

Reuerde Palestina, Afganistan...